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Manejamos al nuevo Mitsubishi Outlander 2023

Más refinado, tecnológico y grande, el modelo japonés recupera parte del prestigio perdido en los últimos años, pero sigue en deuda en habitabilidad.

Manejamos al nuevo Mitsubishi Outlander 2023

El Outlander de cuarta generación es un modelo clave para Mitsubishi porque marca el inicio de su recuperación industrial y comercial. Y es que después de muchos años, por fin la marca cuenta con una camioneta más que competitiva. No hay que olvidar que gracias a Nissan, "Mitsu" tiene ahora acceso a nuevos motores, mejores plataformas y más herramientas con las cuales volver a ser relevantes en el mercado. Ahora estamos ante un modelo totalmente diferente a su antecesor: más grande, más refinado, más tecnológico, más competitivo.

El nuevo Mitsubishi Outlander ya está disponible en algunos países de la región como Chile, por eso nos adelantamos y aprovechamos para manejar este SUV antes de su arribo a nuestro mercado. La verdad, quedamos muy sorprendidos.

Mitsubishi Outlander: el nuevo producto

La cuarta generación de la Mitsubishi Outlander se presentó a nivel mundial a inicios de 2021, compartiendo muchos componentes con la nueva Nissan X-Trail. Nada raro considerando lo que están haciendo todos los grupos industriales.

Tanto la plataforma, como tren motriz, los componentes del chasis, y la tecnología de seguridad y conectividad... todo es tomado de Nissan. Lo importante es que a pesar de eso, tiene identidad propia.

El diseño es muy Mitsubishi, tomado del conceptual Engelberg Tourer presentado en el Salón de Ginebra de 2019, antes de la pandemia, cuando se develaron los trazos que la marca quiere imprimir en su nueva generación de modelos. Y esto incluye el frontal denominado Dynamic Shields, que se caracteriza por mostrar faros en distintos niveles (tres en este caso) y una enorme parrilla diseñada entre corchetes cromados.

Las formas generales del Outlander son bastante cuadriformes y musculosas, con mucho carácter, destacando su frente altoo y plano, salpicaderas marcadas, la cintura alta y pilares oscurecidos para dar una sensación de techo flotante. Pero lo principal, según mi opinión, es el reemplazo de los elementos plásticos que en Mitsubishi suelen verse baratos por otros que denotan mayor calidad.

Vale decir que el uso de esta plataforma  le ha permitido a Mitsubishi agrandar la Outlander para así ofrecer una mejor tercera fila de asientos. Mide 4.71 metros de largo, 1.86 metros de ancho y tiene 2.70 metros entre los ejes. Son medidas levemente mayores que antes, y que le permiten ofrecer una silueta de mayor prestigio.

En cuanto a equipamiento exterior, las ruedas serán de hasta 20 pulgadas. A destacar los faros delanteros y traseros LED, manijas del color de la carrocería, barras de techo, antena tipo aleta de tiburón y espejos abatibles eléctricos y calefaccionados. 

Mitsubishi Outlander: habitáculo

En esta materia hay mucho que decir, porque la calidad percibida se ha incrementado, ha agregado tecnología a raudales, y mejora el espacio interior.

El diseño interior, además de ser más elegante, destaca por su funcionalidad ya que es sumamente fácil de operar. La materialidad es buena, en tacto y en materia visual, con buenos juegos de texturas y colores. Lamentablemente, estos buenos materiales se combinan con otros que no lo son.

Hay muchos botones que son de Nissan, pero trabajados para hacerlos únicos. La pantalla también es de Nissan, en posición alta y hasta 9 pulgadas, aunque no necesariamente es intuitiva en sus funciones, y se ofrece  un clúster digital de 12.3 pulgadas configurable. Hay conectividad a Apple y Android, un lugar para carga inalámbrica de teléfonos y dos puertos USB (normal y C).

Los asientos son muy cómodos, con alta sujeción y apoyo, y tienen ajuste eléctrico. Con esto se consigue una posición de manejo fácil, con buena visibilidad hacia todos los lados.

Hablemos de habitabilidad, ya que la Outlander ofrece siete plazas, y digamos siete porque existen, pero la tercera fila es muy pequeña, muy poco usable por un adulto pequeño o un niño mediano. No hay espacio para la cabeza ni para las piernas. Los niños no reclaman, pero son plazas de emergencia. Y si bien hay un crecimiento en su tamaño, estas plazas no mejoraron demasiado.

En la segunda fila, en cambio, hay ajuste longitudinal para los asientos y algunas amenidades como cortinillas en los vidrios laterales, asientos calefaccionados y puertos de conexión. Lamentablemente, el asiento va puesto muy alto y personas grandes van a quedar pegados al techo y la rodilla muy cerca del asiento delantero. La plaza central es mucho más cómoda que en otros SUV, y además hay anchura suficiente.

Tampoco nos gustó el diseño de los asientos, ya que no hay buen ajuste y no afirman mucho el cuerpo. Aún así, con plazas correctas.

Mejor es el esapcio de guardado. Atrás caben 150 litros por detrás de la tercera fila, y más de 470 litros por detrás de la segunda fila. Muy bien. Cuenta además con un espacio especial para guardar el cubre carga, pero no para dejar los apoyacabezas de la tercera fila, que además son gigantes.

El equipamiento en general es muy bueno, sobre todo en la versión tope de gama, donde incluso hay navegador GPS y audio Bose. En seguridad hay 7 airbags de serie, ESP, ABS, isofix, sensores y cámaras de retroceso, cámara en 360° en la versión tope.

Además, hay asistencias a la conducción MI Pilot, incluyendo Frenado de emergencia, Mitigación de colisión frontal con detección de peatones, Advertencia de cambio de carril, Advertencia de punto ciego con asistente de cambio de carril, Alerta de tráfico cruzado posterior, Alerta de atención al conductor y Luces altas automáticas y adaptativas.

Mitsubishi Outlander: la mecánica

La Outlander toma prestada su nueva mecánica de Nissan. Utiliza un nuevo cuatro cilindros de 2.5 litros aspirado y con inyección directa (PR25DD), que eroga 181 Hp y 245 Nm, acoplado a una transmisión automática CVT X-Tronic que simula ocho cambios. 

El motor anda más que bien, funciona perfecto casi siempre, tiene una buena curva de torque, con una salida más que correcta y un rango medio brillante para entregar respuesta en casi todas las condiciones. Con el auto lleno de personas y carga y enfrentando una cuesta podría sentirse algo flojo de respuesta, pero en uso normal de ciudad está más que suficiente.

La CVT de Nissan funciona bien ya que incorpora la teconología INVECS-III, un sistema propio de Mitsubishi que aprende de la forma en que se conduce y modifica la respuesta de la caja para alinearla mejor. Y esto es un mundo de diferencia. En este auto se nota más rápida y va más a tono con el uso que yo le di, haciendo que se comporte casi como una automática normal.

Las versiones con tracción 4WD utilizan el sistema S-AWC (Super All Wheel Control) y AYC (Active Yaw Control) de Mitsubishi, que es más eficaz que cualquier sistema 4x4 de Nissan. A través de una perilla se puede seleccionar distintos modos de terreno y el sistema se adecuará automáticamente a las necesidades de la ruta. Y vaya que funciona bien. Es un 4x4 bastante decoroso.

El chasis es muy bueno, con una suspensión inependiente en las cuatro ruedas. Su tacto tiene un ajuste algo seco, lo que se nota sobre malos pavimentos que se siente mucho a través del ruido interior y una sensación de aspereza dinámica. No es nada duro, amortigua muy bien, pero es algo áspera. Lo bueno es que transmite mucha estabilidad dinámica.

La dirección es precisa pero algo liviana, no tiene mucho tacto y no transmite mucho a las manos. Falta peso ahí, pero es un tema de gusto.

Lo mejor es la insonorización de la cabina, que no deja filtrar nada.

Mitsubishi Outlander 2023: conclusiones

Gracias al cambio de plataforma y al uso de tecnología más moderna, la nueva Mitsubishi Outlander se vuelve competitiva de nuevo. Es más refinada, más atractiva en diseño, más grande y mejor lograda en su interior. La parte mecánica es buena en todo sentido, ofreciendo un buen manejo, cómodo, segura, algo seca pero confortable, se maneja bien y se maneja seguro. Nada que ver con la generación anterior, que se sentía como un auto más barato. Muy buena evolución.

Además suma asistencias a la conducción y tiene un equipamiento de serie más que bueno. Es al fin más aspiracional. Lo peor es que pese a crecer en tamaño, no mejora la habitabilidad de las plazas traseras, y la tercera final sigue siendo poco utilizable.

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